Big Mama

A dos horas y media de Mae Sot siguiendo la carretera que se dirige al norte por la frontera con Birmania (dirección Mae Sariang) se encuentra lo que parece una aldea. Digo se parece porque no es un pueblo, aunque hay autoridad, no es un barrio aunque hay normas, no hay una gran infraestructura, pero hay casitas. Un escondite lleno de amor donde hombrecitos y mujercitas de entre 1 y 15 años hacen que este orfanato sea un centro mágico para volver a sentirte niño. Es mucho más que un orfanato, es el “Safe Haven Orphanage”.

La fundadora del centro y madre de todos estos niños se llama Tasanee Keereepraneed, conocida también como Big Mama. 

Tasanee, la madre de todos

Tasanee, la madre de todos

El pasado 22 de diciembre fue su 53 aniversario y aprovechando las fiestas navideñas celebró un “cumpleaños navideño” donde todos los niños tuvieron un regalo y ella un pastel que quiso compartir con todos nosotros.

Es un día muy señalado en los calendarios de los tais, karens de la provincia. Autoridades, amigos, niños y trabajadores de la misma área nos reunimos todos juntos para disfrutar de su compañía, una cena a lo grande, y lo mejor… un festival lleno de música y baile realizado por su familia: decenas de niños huérfanos que han sido acogidos por esta mujer tan inspiradora y admirable en toda la zona.

Big Mama

Big Mama

Venir a su casa, es como volver a tu infancia, cuando todos jugábamos juntos y había unidad, donde todo el mundo era inocente y donde se podía palpar el amor que un niño siente por su madre y por su familia. Esta sensación se multiplica al estar allí con esta mujer, siempre rodeada de sus niños, que por trágicas circunstancias, se ha convertido en esta Big Mama y ha tenido que realizar una labor descomunal para acoger y dar una educación a lo que es a día de hoy, su nueva Big Family.

Bailes tradicionales

Bailes tradicionales

Si queréis saber más, hacer un voluntariado o dar una donación, podéis entrar en la web de su orfanato. www.safehavenorphanage.org 

Me gustaría complementar este post con una entrevista que el equipo de Colabora Birmania le hicimos hace dos años.

Mi vida con los huérfanos. Por Tasanee Keereepraneed.

“Si alguien entiende el devastador efecto que produce el perder a sus padres, esa yo soy. A la edad de nueve años en Tha Song Yang, Tailandia, perdí a mi padre. Mi padre era capitán en el KNKA (el ejército de liberación nacional Karen) y luchaba por un estado Karen Independiente de Birmania, hasta que un día, fue declarado desaparecidoen combate, en una escaramuza contra el ejército birmano.

Big Mama

Sin nadie que pudiera confirmar su muerte, mantuve de forma inocente y callada la esperanza de que algún día volviera, pero nunca regresó. Crecí viendo cómo mis amigos disfrutaban de la compañía de sus padres. Supe salir hacia adelante, pero la herida en mi corazón nunca se curó del todo.

El tiempo fue pasando y mientras estudiaba en la universidad conocí al que sería mi futuro marido, con el que tuve tres hijas y un niño. Este periodo resultó ser el más feliz  y estable de mi vida. En 1992 mi marido fue asesinado por gente que tenía celos de su estatus dentro de la comunidad Karen. Él era una persona amable y querida y casi todo el mundo le tenía respeto, pero algunos no soportaban su éxito, no podían verle como un padre amoroso y un devoto marido, solo le percibían como una persona superior en la comunidad.

Aunque para mí fue un disgusto enorme, la peor parte se la llevaron mis hijos. Mi empatía no era suficiente porque  eran muy pequeños y no podían comprender aún el concepto de la muerte.Volvimos a la rutina de la aldea como una familia más, aunque las cosas ya nunca fueron igual. Yo empecé a contemplar la necesidad de criar a una  familia con amor y que me hiciera mejor persona. Esta idea ¿surgió por el hecho de no haber tenido yo padre? ¿Serían mis hijos diferentes como resultado a la misma situación? Durante ese periodo una mujer en la aldea murió dando a luz a una niña. El bebé  perdió a sus padres y para los vecinos  era considerada una paria, es decir, la niña era portadora de mala suerte. En ese instante fue cuando decidí lo que debía hacer: cuidaría de los niños, que como yo, habían sido despojados de sus padres. Así empezó mi nueva vida, con esta nueva niña, viuda y con 4 bocas más que alimentar.

Safe Haven Orphanage

Me convertí dentro de la comunidad Karen en la persona que cuidaba  huérfanos. A veces, los accidentes se convierten en bendiciones. Por aquel entonces yo tenía una casa para los niños en Tha Song Yang, y con la ayuda de mi tío y mi hermano pequeño teníamos una gran familia de niños. Éstos eran felices en un entorno amoroso y estable, lleno de otros niños con quienes jugar, y yo también era feliz simplemente rodeándome de ellos. Por desgracia, esta situación no duró mucho tiempo. Mi hermano perdió la batalla contra el cáncer de estómago y mi tío murió un año después de un ataque al corazón. Estaba sola otra vez. Continué mi trabajo cuidando  y haciendo de madre sustituta de unos veinte niños, valía la pena luchar por ellos a pesar de las dificultades. Sin un trabajo estable y siendo viuda, no podía darles todo lo que me gustaría, pero  lo único que nunca les faltaría es amor.

Conociendo lo que es perder a un padre, sé que lo que estos chicos más necesitan es amor. Nunca podré darles un amor igual que el de sus padres, pero sí puedo darles mi amor, totalmente  sincero e incondicional. Este es mi objetivo principal, asegurarme de que cuando crezcan sepan qué es el cariño y puedan compartirlo con sus hijos y su comunidad. Dar amor y educación es lo mínimo que puedo hacer por mis niños y mi comunidad.”

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