La entrevistai – parte I

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Un conocimiento para el norte, otro para el sur, dos para el centro y uno más para el oeste. Un país donde viven todos, algunas preguntas para atraerlos y una entrevista para reunirlos. Los 5 sabios españoles -más sabelotodo- que residen en Tailandia hablan de los tailandeses. Si en “Qué piensan de nosotros los tailandeses” los habitantes de Siam tenían la voz, con esta nueva entrevista los farangs tienen las respuestas.

Cada uno escribe un blog o tiene una web donde plasma sus experiencias personales o profesionales. Si has viajado hasta Tailandia seguro que habrás leído algún artículo suyo. Con esta humilde entrevista conocerás su visión y la percepción que tienen de sus vecinos siameses. 10 preguntas para 5 personas reinventadas que un día prefirieron un pad thai que un plato de tapas… -¿o, tal vez, no?

La entrevistai – parte I

Empezamos “la entrevistai”, rompiendo el hielo con Luis Garrido y Pol Comaposada. Dos sabios residentes de la ciudad que nunca duerme que conocen muy bien su país de adopción y sobre todo la capital.

luis garrido Bangkok Bizzarro

Luis Garrido – periodista y autor de Bangkok Bizarro

“Cansado de escribir en periódicos de papel y de perseguir exclusivas en Barcelona, metí todo en una maleta y me mudé al continente donde quería vivir. A Asia, desde donde se pueden contar mejores historias. No soy de los que escriben desde el bar del hotel, sino de los que se meten donde los demás no quieren entrar”. Pol de Mundo Nómada

Pol Comaposada – autor de Múndo Nómada y fundador de la agencia Mundo Nómada Travel

“Vivo en Bangkok desde 2010, cuando me quedé al terminar un año sabático de viaje por Asia y Oceanía. Anteriormente ya había hechos otros viajes largos por el continente asiático. Organizo viajes con su agencia en Tailandia – Mundo Nomada Travel Co.,Ltd. – y doy clases en dos universidades tailandesas”.


1- Una muy típica y tópica – ¿Es Tailandia el país de las sonrisas?

Luis: Lo ha sido, y en algunas situaciones lo sigue siendo, pero la verdadera sonrisa se está perdiendo con el avance de ese tren del progreso al que no todos se pueden subir. Porque lo de las sonrisas no es más que una metáfora de la forma de entender el mundo que tienen los tailandeses. Su manera de disfrutar el momento.

Para mí, la sonrisa del pueblo tailandés no tiene nada que ver con esas caras amables que se le dedican a turista cuando le llevan en taxi sin taxímetro o cuando le venden un bolso de imitación en un mercadillo. La verdadera sonrisa tailandesa la ves cuando lo han perdido todo, algo impensable en Europa.

Durante las inundaciones de 2011, junto al gran fotógrafo Joan Manuel Baliellas estuvimos varios días en algunos de los lugares más arrasados por las lluvias. Recuerdo por ejemplo estar en Ayuthaya, donde las aguas pasaban del metro y medio de altura y los vecinos habían perdido todo. ¿Habían caras tristes? Algunas, pero las compensaban con sonrisas. La risa a pleno pulmón del hombre que había salvado un paquete de tabaco y, aún sumergido hasta el cuello, lucía eufórico al poder sacar su mano derecha fuera del agua para disfrutar de un pitillo. O la sonrisa de oreja a oreja de la anciana que remaba encima de una puerta a modo de lancha, saludando a los vecinos que hacían vida subidos a los tejados de sus casas. Y, cómo no, los juegos de los niños y sus padres, que aprovechaban las aguas inundadas a modo de piscina improvisada. Allá donde íbamos, cuanto más arrasado había quedado un barrio, más sonrisas encontrabas en los labios de quienes querían seguir viviendo.

Esa es para mí la verdadera sonrisa del pueblo tailandés, y por eso para mí sí que hay destellos de ser el país de las sonrisas. Aunque con subir al tren aéreo cada mañana y mirar las caras de los pasajeros, pegados a sus teléfonos, te das cuenta que en Bangkok la sonrisa se perdió hace tiempo.

Pol: A los tailandeses no les cuesta mucho sonreír. Ya sean sonrisas protocolarias, tipo las de los trabajadores de algunos hoteles de lujo, o sonrisas más inocentes, como las que puede obtener en barrios humildes, en general sí es fácil ver sonrisas así que es un eslogan bastante realista. También pasa en países vecinos como Birmania, Laos o Camboya, quizás incluso más que en Tailandia.

sonrisas en tailandia

2- Una de tu círculo – ¿Cómo son los tailandeses de tu entorno?

Luis: He tratado con tailandeses de todo tipo. Del norte y del sur, musulmanes, budistas y católicos. Urbanos y también de pueblo. Sin embargo, la mayoría de mis amigos íntimos tailandeses, aquellos a los que les puedo confiar mis secretos, son muy internacionales. Las diferencias entre occidentales y asiáticos son enormes, y haber visto mundo a partes iguales logra esa confianza y el entendimiento necesario para ser íntimos.

Sin embargo, no hay que despreciar a nadie porque no haya podido salir de su barrio o por su posición social. Tailandia no es un país donde la gente se muera de hambre, pero sí uno en el que, según donde nazcas, las posibilidades de hacer algo en la vida serán prácticamente nulas. En España, gente de barrios obreros del extrarradio como el mío o de pueblos remotos siempre tiene una oportunidad. En Tailandia no. Y si quieres descubrir esa Tailandia real, hay que aprender su lengua y su cultura, y meterse a fondo en sus barrios y en sus aldeas. Creo que tú, mejor que nadie, sabe de lo que estoy hablando porque lo verás a diario en Mae Sot.

Pol: En general, alegres. Creo que es el mejor adjetivo que define a los tailandeses. El otro día un amigo de Ponferrada que vivió 5 años en Tailandia se fue a pasar unos días en Japón. De allí, al terminar su ruta por el país nipón, voló a Bangkok y me contaba que al haber viajado solo por Japón tuvo momentos algo aburridos pero que cuando llegó al aeropuerto de Tokio y empezó a ver tailandeses esperando el vuelo a Bangkok, le entró buen rollo de repente al verlos bromear entre ellos, reír y en general eso tan importante en Tailandia llamado sanuk (pasárselo bien).

3- Una para romper – ¿Cuál es el estereotipo del tai? ¿Se acerca a la realidad?

Luis: Existen miles de estereotipos sobre los tailandeses, y todos tienen algo de realidad y mucho de ficción. El más común es que no tienen de nada y aún así son felices, lo del país de las sonrisas. Y tiene algo de realidad, pero no es cierto que no tengan de nada. Tailandia no es un país tercermundista ni tampoco uno desarrollado, pero el tailandés no se muere de hambre y en las últimas décadas han progresado mucho y muchos han pasado de sobrevivir con lo justo a tener mucho dinero. Hay notables clases medias y siempre hay trabajo, aunque a veces sea duro y mal pagado. Lo que yo sí creo que es cierto es que tratan de ser felices con lo que tengan, sea mucho o poco. Es lo que llaman la cultura del sanuk, que significa “diversión”. Si un tailandés abre su cartera esta noche y sólo tiene 300 bahts, se irá a comer al chiringuito de su calle. Luego comprará unas cervezas y se liará a risas y tragos con sus amigos. Ya se preocupará al día siguiente de cómo conseguir otros 300 bahts.

El otro gran tópico desde Occidente es que todas las mujeres en Tailandia son putas, lo que es un tremendo error de cálculo. Aún existiendo en Siam algunos de los burdeles más grandes del mundo, es una proporción pequeñísima de la población femenina del país, aunque es la que suele relacionarse con extranjeros, creando esa mala fama.

Pol: Si tuviéramos que generalizar, yo tengo la percepción de que las mujeres sacan adelante el país mientras los hombres, quizás, no tanto. Diría que las mujeres son más trabajadoras. Creo que incluso los mismos tailandeses piensan que ellos no son de trabajar tan duro como en el resto de países asiáticos. Supongo que las etiquetas que tienen no están muy alejadas de las que pueda tener España en Europa.

Ladyboys en Tailandia

4-  Una de sexo – ¿Cómo ven las diferentes condiciones sexuales?

Luis: Es la tierra de las mujeres con manivela y de los tomboys, ¡han de verlo con buenos ojos! Aun así, existe también mucha discriminación. Las ladyboys las verás vendiendo maquillaje en las tiendas más exclusivas, en peluquerías, sirviendo en los restaurantes y ganando concursos de belleza. Pero también les prohíben la entrada en muchas discotecas de Bangkok y muchos se burlan de ellas. No se las reconoce como mujeres a nivel oficial y se dan situaciones dantescas, como enviar a mujeres que nacieron como hombres pero ya no son hombres a cárceles con los peores hombres del país.

Lo de los tomboys, las chicas que se convierten en chico, se mira a veces con mejores ojos. Y mientras que un hombre tailandés se vaya con una ladyboy se mira con perplejidad, que una mujer guapa acabe con un tomboy se ve mejor. Muchas tailandesas suelen tener sus primeras experiencias sexuales y amorosas con tomboys, sobre todo si van a escuelas de chicas. Es curioso que, si una chica ha tenido un romance con un tomboy, no se dude de su heterosexualidad. Pero una chica, en cambio, no se irá fácilmente con un hombre que haya tenido contacto con una ladyboy. En general, tanto a tomboys como a ladyboys se les respeta a nivel personal y nadie les critica por cambiar de sexo. Eso sí, existe la creencia generalizada de que su futuro sentimental es complicado. Al final, los tailandeses y tailandesas son muy tradicionales y quieren familia, y para ellos la adopción no es una alternativa. Así que muchos tomboys y más ladyboys acaban sus días en soledad.

Pol: Tailandia es única en eso. La homosexualidad está totalmente aceptada entre los jóvenes (algo raro en Asia) y la transexualidad prácticamente también. Además es muy visible y no está para nada disimulada, al contrario. A nivel legal probablemente tengan menos derechos que en España puesto que en Tailandia no se pueden casar y mucho menos adoptar.

También hay muchos hombres heterosexuales bastante femeninos. Creo que es un país en general femenino.

5- Una de política – ¿Cómo han vivido las pasadas manifestaciones y el más reciente golpe de estado?

Luis: Si ahora preguntas a cualquiera, te dirán que el golpe de Estado ha acabado con los conflictos y que confían en el general Prayuth. Pero esto es de cara al público, igual que las encuestas manejadas por los militares. Si hablas con alguien en confianza, hay variedad de opiniones. Muchos de mis amigos, en confianza, están en contra del golpe de Estado e incluso comparan a Tailandia con Corea del Norte. Por supuesto, están a años luz, pero los militares tailandeses están siguiendo el manual tradicional del totalitarismo de libro. Cada vez son más los que no se creen lo de la felicidad y cuestionan si realmente van a convocar elecciones.

Nada más entrar los militares en el poder, casi todo el mundo les dio un voto de confianza. Pero Pratyuth la está perdiendo con algunos grupos de gente. A muchos tailandeses les molestó el tratamiento de los asesinatos en Koh Tao, porque era el momento ideal para que los militares demostrasen que iban a ser implacables con la corrupción. Luego, no ven con buenos ojos que no haya fecha de elecciones y se hable de que igual se retrasan a 2016. Hasta critican que se gasten nueve millones de bahts en una docena de stickers en Line y digan que es el regalo de año nuevo del general al pueblo. Mientras muchos empresarios piden una depreciación del baht y aumentar el gasto público -medidas habituales de los anteriores golpes de Estado-, el nuevo Gobierno habla de nacionalismo.

No pasa nada porque la mayoría del pueblo tailandés, mientras pueda seguir haciendo su vida común, no se va a meter en camisas de once varas. Si pueden seguir yendo de compras y a su restaurante favorito, les dará igual que esté en el poder Prayuth, los rojos o los amarillos. Porque no confían en ellos y prefieren pasar del tema. ¿Lo más curioso? Ayer leí en foros tailandeses que ya hay un nuevo militar que, viendo que nada avanza, está planeando hacer “un golpe de Estado al actual Gobierno golpista”.

Pol: Pues a nivel personal con el mismo interés que podría tener cualquier persona a quien más o menos le interese la política. A nivel profesional con preocupación puesto que desde el 22 de mayo del año pasado, en que hubo el golpe de estado, hasta prácticamente el 10 de junio no tuvimos casi reservas ni peticiones en la agencia especializada en viajes a medida por Tailandia en la que trabajo (Mundo Nómada Travel). A pesar de que casi no afectó a los turistas que vinieron al país, los medios de comunicación internacionales y su necesidad de vender periódicos exageraron un poco las consecuencias del golpe de estado a nivel de calle y eso echó para atrás a mucha gente que tenía planes de venir a Tailandia.

6- Una de farangs – ¿Cuál es su opinión acerca de los turistas que vienen a conocer su país?

Luis: Hay de todo y no siempre bueno, sobre todo en ambientes con mínima educación. Empecemos por lo malo, porque la cantidad de tópicos negativos sobre los farangs son tan numerosos como divertidos. Se dice que no nos duchamos, que olemos mal, que bebemos mucho y hasta que a los hombres occidentales les gusta casarse con meretrices. Eso suele decirse en ambientes con poca cultura y sin muchas miras, pero muchos piensan así.

Por otro lado, están los más nacionalistas, que no quieren ninguna intervención nuestra en sus vidas. Nos recuerdan que “para entender Tailandia hay que ser tailandés” y que nuestra opinión no vale. Los más radicales dicen que somos búfalos cuando opinamos de política o cultura. A mí esto me hace mucha gracia cuando lo dice alguien con un móvil americano, ropa italiana, un bolso francés y el peinado de moda entre los futbolistas europeos.

Luego está la otra cara de la moneda. Si un extranjero aprende tailandés, se mezcla en ambientes locales y adopta alguna costumbre del país, es admirado por muchos. También se dice, eso sí, que tenemos mejor educación y que nuestro estado social es bastante mejor que el suyo. Hay extranjeros a los que se los quiere mucho en zonas rurales sin que hayan soltado un duro. Depende de las experiencias de cada uno. Porque tanto hay gente que nos mira como a bichos raros como otros muchos quieren saber más de nosotros y ser nuestros amigos.

Lo de que los occidentales somos ricos todos, afortunadamente, cada vez se escucha menos. Hay demasiadas noticias de europeos y americanos golpeados por la crisis y ahora Corea es el nuevo modelo a seguir.

Pol: De nuevo a nivel general, pienso que básicamente están orgullosos de la cantidad de turistas que vienen. Los números de turistas refuerzan su ya de por sí alta estima y valoración de su país. No suelen tener mucha simpatía por los turistas chinos y quizás tampoco por los rusos. Aunque eso probablemente no pase sólo en Tailandia. También tienen un adjetivo muy despectivo para aquellos turistas que vienen aquí y visten muy mal o regatean por y para todo: Farang Khi Nok (literalmente: occidental mierda de pájaro).

Rey de Tailandia

7- Una de Juego de Tronos – El actual Rey Bhumibol Adulyadej, con sus 88 años, se encuentra con un estado de salud delicado. ¿Cómo viven la futura sucesión del trono?

Luis: A Bhumibol se le ha querido mucho y se le quiere. Cuanto menos, se le respeta totalmente y sí existe la creencia general entre el pueblo tailandés de que ha hecho mucho bien. Incluso entre bandos opuestos, la figura del Rey logra calmar a todo el mundo. No obstante, su hijo nunca ha gozado de su popularidad. Debido a sus excesos, claro. Un camino errático en el que ha cambiado de mujer ya dos veces, a las que además expulsó de la Corona acusándolas de corrupción contra la monarquía.

Falta saber si el heredero querrá gobernar. Se ha complicado el asunto, porque los monárquicos veían con mejores ojos que el nieto de Bhumibol se hiciese con la corona. Pero el abrupto divorcio de su hijo con la madre del niño lo ha complicado todo. No obstante, yo creo que la transición -sea hacia donde sea- será pacífica. La imagen de Bhumibol ha sido trabajada con esmero en Tailandia, y seguramente sirva de nexo de unión cuando él no pueda estar.

Pol: Pues es un secreto a voces que la estima de gran parte del pueblo hacia el rey la ha heredado la princesa Sirindhorn, aunque, en principio, quien va a ser rey es el príncipe. Como sabes es un tema del que no se habla demasiado en Tailandia, ya sea por respeto o por la ley de lese majeste.

8- Una curiosa – Dime una anécdota buena y otra no tan buena que te haya pasado con algún tailandés.

Luis: Tengo muy buenas anécdotas, suelo quedarme con lo bueno. Recuerdo, por ejemplo, que tuve una reunión muy larga en Shangrila que empezó a las 6 de la mañana un jueves. Cuando salí, vistiendo americana y camisa, con el ordenador y un montón de papeles, no me apetecía coger dos trenes aéreos y el metro para volver a Ratchada, donde vivía antes. Le dije a un taxista que me llevase aunque hubiese tráfico. Él rió y aceptó llevarme.

Efectivamente, había un tráfico terrible. Pero no fue problema, porque el taxista hablaba muy buen inglés y era un cachondo. Empezamos a hablar y a hablar, y de repente me dice “oye, hay mucho tráfico, ¿te apetece que paremos a comer?”. Imagino vio una mueca en mi cara, porque al momento me dijo que él pagaba. Al cabo de un rato me vi debajo de una autopista, comiendo bolas de pescado en una salsa roja y hablando con el taxista de España, Isaan y hasta de los valores familiares tradicionales. Tardé dos horas en llegar a casa, pero ni siquiera quiso aceptar que le pagase propina.

Esa es una de las miles de anécdotas positivas que te ocurren por estar en Asia. ¿Negativas? Nada que no sea olvidable y que no pueda justificarse con eso de “estoy muy lejos de casa y aquí pasan estas cosas”. Por suerte, nunca me he sentido en peligro ni me han hecho ninguna jugarreta.

Pol: Pues una vez fui a hablar con una tailandesa en el aeropuerto de Bangkok y me respondió en un castellano mejor que el mío. Ahora es mi chica ¿Esa se considera buena o mala? jajaja ¡es broma!

Malas anécdotas trabajando parece que las tengas todos los días aunque seguro que no será tanto. Creo que cuando uno vive en un país extranjero desarrolla una especie de relación amor-odio con él. Aquí está lleno de extranjeros que viven en Tailandia y escuchándoles hablar parece que odian el país pero se quedan años porque en el fondo les encanta. También lo he visto con extranjeros viviendo en España.

9- Una muy suya – ¿Cuál es el sitio del país que visitan más y del cuál están más orgullosos?

Luis: Oficialmente, dicen que sigue siendo Japón el destino más deseado y visitado. Aunque en los últimos años está despuntando Corea del Sur. Hay que tener en cuenta que en esos destinos ellos no necesitan visado. Es muy divertido encontrarte tailandeses en Seul, los ves siempre en Myeongdong comprando como locos. Hasta en tiendas como Skin Food tienen a personal que hable tailandés por todos los turistas siameses que van a diario.

El turismo asiático es muy diferente del occidental. Ellos no siguen los recorridos de Lonely Planet o las guías de viajes de siempre, sino que tienen sus propios libros y van a otros sitios. Mientras el europeo mayoritariamente va a restos de civilizaciones antiguas, ellos prefieren ir a restaurantes y miradores.

En Occidente, lo más popular para los turistas tailandeses es su ruta típica por Europa: París, Suiza e Italia en unos diez días. Muchos regresan diciendo que hace mucho frío y a comida no es buena. En cambio, aún no me he encontrado a ningún tailandés que haya estado en España y no haya vuelto encantado. La pasión ibérica por el tapeo y las terrazas, junto al buen tiempo, ayuda mucho.

Pol: Supongo que Chiang Mai. En general les encanta Chiang Mai y están orgullosos de la ciudad en sí, de su comida y sobre todo de su clima menos caluroso. Pero si de algo están orgullosos los tailandeses no es de un lugar sino de su comida. Para ellos el disfrutar de la comida es de lo más importante y están orgullosísimos de la suya. Incluso suelen basar sus viajes al extranjero, mucho, en la comida que van a probar allí.

Pad thai

 10- Una obligada – ¿Tapas o “pad thais”?

Luis: Mi comida favorita es la tailandesa, tengo debilidad por toda su cocina. Pero, curiosamente, mi plato favorito sigue siendo la paella. Nada como una paella a orillas del Mediterráneo.

Pol: En 4 días me voy a Barcelona para estar a finales de mes en el Pabellón de Tailandia de la feria de turismo (FITUR) de Madrid. Hace diez meses que no voy así que tengo muchas ganas de tapas. De todos modos me encanta la comida tailandesa y nunca dejo de descubrir nuevos platos. Hay que reconocer que la cocina tailandesa es más variada y rica en sabores.

 

Si quieres seguir leyendo a Luis no dejes de leer sus intrépidos y “oscuros” artículos en Bangkok Bizarro, no te dejarán indiferente. Y si eres de los que se les cae la baba -y alguna lagrimita- con los blogs que muestran increíbles sitios de Tailandia y alrededores, Mundo Nómada de Pol es uno de ellos.

 

 

Marc ComasAutor: Marc Comas Amante de Asia y tailandés de adopción. Ha vivido 5 años en Mae Sot, el far west de la tierra de Siam y su base de operaciones para descubrir el corazón del país. Le gusta explorar esos rincones sin playa que aún quedan por fotografiar. La playa, también le encanta, pero no se puede tener todo…

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