Crónica de un hotel perdido (o yo perdido en un hotel)

Tailandia con sus puestos callejeros, restaurantes y tiendas es como un jardín mágico. Al amanecer aparecen por arte de magia nuevos comercios como setas y Mae Sot con su imparable crecimiento es el jardín con la tierra más fértil.

Soy un tipo curioso y mientras voy en moto me voy fijando en los lugares que recientemente han visto la luz. Un día, me fijé en una grandiosa puerta de madera que con una letras bastantes deterioradas por el tiempo y el clima alcancé a leer: Resort & Restaurant. Una puerta abierta que daba paso a un camino rodeado por árboles en hileras. Como Alicia en el País de las Maravillas, entré a descubrir qué tipo de lugar era ése, lo que no sabía es que viajaría al tiempo y encontraría uno de los hoteles más impresionantes que había visto del antiguo reino de Siam.

Camino rodendo el lago

Sólo se oía el viento, el crujido de los árboles y algún pájaro cantando a su familia que era la hora de cenar. El camino era de piedra y muy poco transitado, parecía que la zona estuviera abandonada. De repente me encontré con un inmenso lago, el camino ascendente se iba estrechando y poco a poco el lugar se fue adaptando a las necesidades de un conductor de una motocicleta 125 cc de segunda mano.

Entrada al hotel

Cuando llegué a la cima me quedé rígido y patitieso. Delante mío se alzó una colosal fachada de madera… había encontrado el hotel (o el resort), pero allí seguía sin notar presencia humana alguna. Empecé a caminar, me llenó una sensación de soledad y de romanticismo a la vez, seguro que alguien muy inspirado podría escribir una novela contando las hazañas de un héroe que tuvo que refugiarse en este mágico lugar y que herido después del combate conocería a una chica que le curaría las heridas y nacería un romance imposible porque ella era hija del rey y según su estatus y bla bla bla…

Bienvenido a nuestra casa

Era una construcción típica tailandesa, casas de madera elevada por pilares, en este caso titánicos troncos de árboles. Entré en este bosque de madera y me encontré con piezas de coleccionismo: dos rickshaws antiguos o carros para transportar a gente, muy típicos en la Asia del siglo pasado (y de hecho de éste también). Seguí mi propio tour con la osadía de un alma libre, subí las escaleras y lo que vi me dejó alucinado.

Detalles en la madera

Un inmenso patio, de piedra y madera, de forma rectangular se presentó ante mí sin previo aviso. Me recordó a las superproducciones chinas, a las películas épicas, al templo de un emperador caprichoso. ¿Pero dónde narices estaba? Si hace 5 minutos estaba en la carretera viendo puestos callejeros, ¡a punto de comprar fideos!

Seguí caminando, las puertas estaban entreabiertas y me acerqué a ver qué se escondía tras ella. Eran habitaciones grandiosas, con detalles de madera, y con vistas al lago de la entrada. ¡Una maravilla!

Patio interior

Mareado por la excitación seguí mi visita. Una habitación, otra, otra y otra. Todas ellas decoradas con un gusto exquisito. Seguro que pasar una estancia allí te debería teletransportar a otra época donde caballos y jinetes esperaban en la entrada.

Con los rayos de sol del atardecer y ese silencio me sentía como si fuera un explorador en tierras desconocidas. ¿Estaría descubriendo un tesoro? ¿Un nuevo complejo construido para el descanso de uno de los antiguos reyes?

La entrada a otra época

Bajé las escaleras y seguí por la planta de los cientos de troncos hasta que oí un ruido. Una mujer estaba cortando zanahorias en una mesa. Me saludó. En ese momento volví de mi éxtasis, ya no era un bravo guerrero con espada que esperaba el amor de una doncella, ni un emperador caprichoso, ni un jinete que necesita descanso y cobijo. Intercambiamos nuestros sawasdee krab/ka correspondientes y con mi pobre tailandés mantuve una conversación (más bien unas palabras) con la mujer. Era la encargada del hotel, me contó que sólo son 9 trabajadores (la mayoría jardineros) y que el restaurante está cerrado.

Hotel desde el jardín exterior

Una maravilla de hotel que al tener pocos huéspedes conserva esa esencia tan exótica de oriente y que esté tan bien conservada.

Precio de la habitación doble: de 1.000 a 1.500 baths

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6 Comments

  1. Jinete herido estas bien??? que grande el sitio…y el articulo!!!

  2. Pingback: 12 razones para visitar Mae Sot | tailandia sin playa

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