Lampang, una romántica postal de madera

¿Estás estresado? ¿Necesitas unas vacaciones dentro de tus vacaciones? ¿Estás harto de ver multitudes de turistas en cada esquina? Dirígete al norte, muy cerca de Chiang Mai y empieza a disfrutar de una de las ciudades sin playa más tranquila, romántica y con más madera de Tailandia… bienvenidos a Lampang.

Elefante omniprescente en el templo Wat Phra Kaew Don Tao

Elefante omnipresente en el templo Wat Phra Kaew Don Tao

A finales del siglo XIX esta ciudad se convirtió en un centro de comercio de madera de teca. Los ingleses, muy listos ellos, olieron el negocio desde la vecina Birmania o Myanmar y trajeron trabajadores birmanos conocedores de la industria. Con el tiempo patrocinaron impresionantes templos y construyeron casas y edificios de madera. Este legado aún se conserva en la ciudad, puedes pasear por el tranquilo y antiguo barrio de Bann Sao Nak y disfrutar del trabajo de estos artesanos.

Casas de madera

Casas de madera

Detalles en los cofres del templo Wat Phra Kaew Don Tao

Detalles de madera en los cofres del templo Wat Phra Kaew Don Tao

Lampang es una ciudad grande con mucha vida comercial, pero si paseas por los barrios más antiguos al norte y sur del río Mae Wang parece que el tiempo se ha detenido. La vida sigue pero a otro ritmo, fluye como el agua del río, los turistas desaparecen y el mayor movimiento que encontrarás serán los centenares de pájaros que se agrupan en los canales para anunciarte que el sol se está poniendo.

Río Mae Wang

Río Mae Wang

Como el tiempo se ha parado, no se oyen coches ni motos. Los motores no funcionan y de repente percibes un clap clap, algo se acerca, algo grande, más rústico y… sin motor! La ciudad te da la bienvenida con su transporte público más animal, un carro de caballos! Usado no sólo por los turistas.

Carros de caballos

Carros de caballos

La parte sur del río está rodeada por las guesthouse, restaurantes, bares y rincones con encanto para descansar y tomarte algo mientras el tiempo sigue detenido. Y si eres más activo y prefieres moverte puedes ponerte tu calzado deportivo y dirigirte a los canales para realizar gimnasia con los locales, ya sea para correr o hacer ejercicio en las máquinas callejeras de fitness y quemar toda tu energía.

El tiempo se para delante del río

El tiempo se para delante del río

Esta calmada ciudad también es el punto de partida para ver uno de los templos más hermosos que jamás he visto en Tailandia, el Wat Phra Lampnag That. Un templo al estilo lanna y como no, de madera. El recinto está rodeado por unas murallas y al subir las murallas te encuentras con el templo principal, abierto por los cuatro lados.

Entrada del  Wat Phra Lampang That

Murallas del Wat Phra Lampang That

Pinturas en la madera

Pinturas en la madera

Cerca del chedi se encuentra una pequeña construcción de piedra llamada Haw Phra Phutthabath, donde sólo pueden entrar los hombres.  Es una habitación diminuta con una sábana blanca.  En la habitación hay un agujero en la pared en el que se refleja en la lona a tiempo real, como si de una película del Super Cinexin se tratara, la imagen del templo invertida.

Chedi

Chedi

Budhas y el árbol de la vida

Budhas y el árbol de la vida

Para llegar al Wat Phra Lampang Thrat puedes alquilar una moto o coger una songtaw y seguir la carretera dirección sudoeste a 18 km.

Cuando cae el sol y los pájaros nos recuerdan que es la hora de cenar lo mejor es dirigirte a la calle peatonal de la ciudad, exclusiva sólo los sábados, donde a partir de las 5 de la tarde se convierte en el Thalat Kao, un mercado de artesanía, ropa y comida. Los estudiantes de las escuelas se reúnen en el mercado para realizar actividades como bailes, pases de modelo, cánticos y si ven que eres farang (extranjero) se pegarán a ti para practicar su inglés.

Mercado Thalat kao, el ambiente de los sábados

Mercado Thalat kao, el ambiente de los sábados

El domingo por la mañana el mercado ya no está, la calle peatonal deja de serlo y el tiempo, como el tráfico vuelve a pararse. Sólo escuchas los caballos, los pájaros y vuelves a contemplar esta postal con casitas de madera mientras observas al río y sientes que ya estás listo para estresarte de nuevo.

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