Mens sana in corpore sano en Mae Sot

No es que los monjes vayan al gimnasio, ni que sea costumbre ejercitarse en los templos, pero en Mae Sot existe un templo con una de las rarezas más sorprendentes de la ciudad, te invito a entrar en el Wat Mani y descubrir un insólito gimnasio con una sauna aún más extravagante.

Templo Wat Mai en el centro de Mae Sot

Templo Wat Mai en el centro de Mae Sot

El templo Wat Mani con sus recintos, sus figuras de Buda y sus pagodas es uno de los templos más bellos y completos de la ciudad. La escuela y vivienda de los monjes se encuentra en la parte este. Justo enfrente, al final del área que limita la zona del templo, en una esquina, se encuentra un recinto abierto con techo de uralita, hemos llegado al gimnasio del templo!

El gimnasio

El gimnasio

El gimnasio inaugurado hace 32 años, es una zona diáfana rellena de pesas oxidadas y utensilios desgastados por el uso y que bien podrían ser de hace más de 50 años. Chicos y hombres mayores utilizan estas herramientas para cultivar su cuerpo, mirándose y superándose a diario.

La entrada

La entrada

Abren cada día a las 17h y en el mostrador siempre hay un chico que te puede guardar tus pertenencias en el cajón. A su lado está la caja de las donaciones. La entrada del gimnasio no tiene coste alguno, cada uno paga la donación, la voluntad, normalmente se paga 20 baths (0,50 euros). Este dinero va destinado al mantenimiento del recinto (sic) y a la construcción de los templos.

Pesas de última generación

Pesas de última generación

La música es otro aspecto a destacar. Una música tai de lo más chillona y tradicional se pega en el ambiente de los tais musculosos y fibrados mientras están sudando la gota gorda. A las 18h todos dejan las pesas y se ponen de pie ya que suena el himno nacional y sagrado del país.

Descansando y a punto de ir a la sauna

Descansando y a punto de ir a la sauna

Pero lo más curioso de este “gimnasio” es la parte secreta, digo secreta porque está cubierta por una cortina negra y no puedes ver qué hay dentro. Al destaparla encuentras una sauna de hierbas casera, una habitación muy pequeña y muy estrecha con dos banquillos diminutos.  El cuarto no mide más de 4 m2 y puedes estar perfectamente a 45-50º en el interior.

Sauna casera

Sauna casera

Los aposentos llenos de vapor hacen que a los 30 segundos de entrar empieces a sudar y a eliminar toxinas de tu cuerpo oliendo a hierbas. La habitación al ser tan estrecha hace que te hacines con todos y de vez en cuando notas como te cae una puñetera gotita hierviendo por el cuerpo desde el techo.

En la parte trasera de la sauna hay una especie de horno con fuego vivo conectado a un bidón donde quema la hierba. El vapor y el calor pasa por un conducto y llega directamente a un agujero dentro de la habitación.

La entrada al infierno

La entrada al infierno

Cuando sales puedes refrescarte tirándote agua fría y experimentar el contraste al más puro estilo sauna turca. La sauna está separada por dos puertas (cortinas) para hombres y mujeres. Recomendaría llevar agua o botella de agua (aunque siempre hay una máquina dispensaria de agua) y una toalla. No olvidar que las chicas tendrán que entrar en la sauna con camisetas.

Una buena oportunidad para mezclarte con locales y colaborar con la construcción de los templos de la zona mientras haces ejercicio y respiras vapor por un tubo. 😉

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