La placita blanca de Mae Sot

En los últimos años Mae Sot se ha convertido en una ciudad, con una población de más de 40.000 habitantes, con su aeropuerto, sus hoteles, sus cafeterías y sus centros comerciales tiene todo lo que esperas encontrar de una ciudad. Pero cuando llegas aquí, hay algo, un “nosequé” que hace que te sientas como si estuvieras en un pueblo. ¿Será por su gente? Esta mezcla cultural y social donde se mezclan tailandeses, birmanos, chinos, karen musulmanes… o ¿será por sus mercados? Con ese tráfico loco de idas y venidas de gente buscando el producto más fresco. No sabes lo que es pero en Mae Sot, en una ciudad no te sientes. Templo blanco de mae sot En todo pueblo hay una placita, un punto de encuentro. Ese lugar donde ves pasear a las familias, donde juegan los niños, donde los mayores se sientan y se detiene el tiempo. Mae Sot no hay plazas como propiamente las conocemos, pero entre calles y callejuelas descubres una pequeña placita con un extraño templo de color blanco, el Templo Suntrigawas. Plaza templo blanco mae sot Hace poco más de un siglo, en 1904, un hombre rico y generosos llamado Mongseng Saegwa donó al ayuntamiento un pedazo de tierra para construir una plaza para los monjes budistas. Quería un espacio abierto para ellos y no sólo se involucró en la placeta sino que también construyó la residencia de éstos, su escuela y una sala de canto para rezar. templo blanco pagoda mae sot Gracias a sus espléndida donación y a la de muchos aldeanos de la zona se irguió este grupo de templos donde resalta la pagoda del monasterio principal de 25 metros de alto y 50 de ancho. Budas en el templo blanco El recinto está rodeado de habitaciones o pequeños templos para la oración con pinturas de la vida de Buda y estatuas de este mismo, de pie y sentadas en posición de meditación. También se puede encontrar otro tipo de pinturas históricas chinas y birmanas. Estatua Buda templo blanco Justo delante del templo principal se muestra la gran sala de meditación y oración y a pocos metros de ella el alojamiento y escuela de los monjes. Puedes ver muchos de ellos en la plaza. Realizando sus tareas, limpiando las salas, barriendo el suelo e incluso jugando al cane ball! monjes novicios y mono mae sot Una de las sorpresas que encuentras en la placeta es un pequeño simio, mascota de los monjes donde lo alimentan y éste ayuda a “desparasitar” a quien se atreva. Monje y mono Mae Sot El sol se va poniendo, es la hora del fresco, respiras hondo, te sientas en un banco de la placita y viendo al mono, a los monjes haciendo sus tareas y a algún local en bicicleta paseando por la plaza o comiendo su tentempié, todos tus sentidos dicen que sí, está confirmado, Mae Sot es una ciudad con alma de pueblo. atardecer templo blanco mae sot

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